Hacía mucho calor en Buenos Aires.
Temíamos que la sesión de fotos se tornara un tanto
incómoda.
Todo estaba listo en el estudio. Esperábamos ansiosos su
llegada.
Karina entró radiante y llena de entusiasmo. Después
de saludar a todo el equipo, le contamos nuestras ideas para la
producción, ella se mostró muy receptiva y predispuesta.
Una vez maquillada y habiendo elegido el vestuario, el fotógrafo
Marcos Romano empezó con las tomas.
Con la banda de sonido de Moulin Rouge de fondo, Karina demostró
su profesionalismo y un increíble despliegue escénico.
En
el descanso nos sentamos con ella para conversar sobre los
detalles de la entrevista. Antes de empezar la segunda parte
de la sesión de fotos, ella aprovechó para
contestar algunos llamados pendientes.
Música, cámara acción. Foto tras foto
se acercaba el momento culminante: el grito.
Para alentarla subimos el volumen al máximo. Grito,
risas y aplausos.
El clima perfecto para empezar la entrevista.
Nos sentamos en el divan y mientras las preguntas se sucedían,
fuimos descubriendo una Karina sensible, luchadora y sincera.
La frescura de Karina nos hizo disfrutar un tórrido
día de febrero en la ciudad.