En el guardarropa esperaban atuendos tangueros casi de la peli Dick Tracy. Comenzamos a disfrutar del evento por adelantado. Sin embargo, la clásica pregunta no dejó de aparecer. ¿Iba Pancho a animarse a cambiar radicalmente su imágen, aunque sea por un rato?
La respuesta no tardo en llegar... sólo el tiempo de ponerse su nueva piel y convertirse en el mas hilarante compadrito hoy en Buenos Aires… con sus pasos, sus quebradas y su sonrisa gardeliana al compás de la vieja y la nueva guardia tanguera.
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