Pancho Ibáñez
Fragmento de "Sobre tango, amor y televisión"
Por Diego Kancepolski
¿Cuál fue tu último sueño?
Lo tengo muy presente porque apareció de una forma muy real alguien que yo sabía que estaba muerto. Fue tan real su aparición, y su desmentida de que estaba muerto que me alegró enormemente. Estaba bárbaro, vivíendo en un lugar en donde yo sabía que había muerto. Entonces cuando se despidió, me dijo que estaba fenómeno, que lo de la muerte había sido todo una patraña y se fue. Y a los tres pasos, desapareció en el aire.
¿Qué pensás que pasa cuando uno muere?
Me encantaría saberlo pero reconozco que soy un humilde agonóstico.Envidio a aquellos que tienen claro que sucede después de la muerte, que es lo que va a pasar, que saben cual va a ser el premio y el castigo. Tienen solucionado ese gran misterio. Yo no.
¿En que cambiaría tu vida si fueras inmortal?
Entraría en una gran depresión. Aunque resultara imposible, intentaría el suicidio. Me aterra la idea de la inmortalidad. Y lo primero que surge, para mí, lo más desgarrador sería ver envejecer a mis seres queridos. Y yo permanecer igual. Imaginar que mis nietos crecen, alcanzan mi edad, luego envejecen y mueren, me parece absolutamente atroz.
¿A quién admiras?
Me cuesta mucho, no tengo personas con nombre y apellido. Es más, sufro mucho cuando alguien me dice que me admira. Trato incluso de explicarle que no esta bien eso, que no tiene que admirarme, no puede ser. Me gustaría contarle todas mis falencias, mis carencias, todo lo que no soy.
¿Qué fuiste cambiando que no te gustaba a lo largo del tiempo?
Era muy intolerante y mi paso por Holanda me cambió. No es que ellos crean que somos todos iguales, son concientes de que somos distintos pero también son concientes de que uno no puede pretender ejercer la diferencia.
¿Qué te saca de quicio?
Me saca de quicio el tránsito, reflejo de cómo somos como país
¿Hay algo de lo que te arrepientas?
Trato de no arrepentirme. Considero que todas las cosas que he hecho –buenas y malas– han sido experiencias, de las cuales saque enseñanzas.
¿Cuál es el valor más importante?
El valor mas importante es la búsqueda de la felicidad a través de hacer felices a los demás.
Mi ambición de chico
Yo fui un niño lector y profundamente imaginativo. Me hubiera gustado ser un caballero medieval. Pero mi sueño adolescente era ser director de cine. Ese es un sueño que no he cumplido.
¿Qué te faltó?
De chico me falto el no poder establecerme en un lugar con amigos imperecederos. Por la carrera de mi padre hacia dos años de colegio en una ciudad, dos años en otra.
Un buen recuerdo
El nacimiento de nuestra hija con Sofía, mi mujer, en Holanda. Fue algo fabuloso. Después tuvimos otro dos hijos maravillosos pero la experiencia del primer nacimiento es un recuerdo único. Imborrable.
Un mal momento
La muerte de mi padre sin duda alguna. La muerte de un padre es algo lógico, pero mi padre murió a los cuarenta y ocho años. Cuando yo tenia veinticuatro, cuando empezaba a ser su amigo además de su hijo. Con su muerte se cortó el dialogo y me costó mucho admitirlo. Por muchisimo tiempo tuve ese gusto amargo y esa impotencia que me producía saber que era algo ya irremediable no poder hablar con él.
Mi refugio
Mi hogar, mi casa. La familia y el pasado. Miro hacia atrás y me gusta mivida, cada día que pasa se incrementa ese patrimonio. Una de las ventajas de haber llegado a los sesenta es la cantidad de cosas que he vivido.
Mi momento de mayor orgullo
No existe. Soy muy autocrítico conmigo, siempre me estoy viendo defectos, pero, cual por suerte no me transforma en una persona frustrada. Los defectos o los errores me sirven para crecer. Creo que mi mayor satisfacción es haber hecho siempre lo que me gustaba.
Sos un tipo con muchas inquietudes ¿qué tenés pendiente que te gustaría hacer?
Me faltan millones de cosas para hacer. Pero aun a sabiendas de que no tendré el tiempo para hacerlas, conservo la ilusión. Yo sigo haciendo planes siempre como si tuviera veinticinco años. Creo que ese es mi grado de inmortalidad. Tengo una especie de inmortalidad inconciente.
¿Cómo definirías el IA?
Yo diría que el argentino es inconciente... porque es atropellado, no piensa las cosas, no madura. Para mi el argentino es una oportunidad frustrada, mal aprovechada. Podríamos ser maravillosos y no lo somos. Eso me pasa con lo argentino, lo cuestiono, pero lo quiero. Y porque lo quiero, me quedo. |