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Dalia Gutmann 
dgutmann@inconciente.com

El secreto para entender por qué a una mujer le cambia el carácter cuando está indispuesta

Alguna vez, una amiga me contó que esperaba estar indispuesta para reclamar algo que le correspondía. Es que, evidentemente, en ese período algo se produce en nuestros cerebros femeninos… Que nos salen granos y nos hinchamos como un sapo es algo ya conocido, pero poco se habla de lo que en realidad nos sucede por dentro.

Estar o no estar
Estar indispuestas nos arroja a un mundo de gente que no está indispuesta y que no entiende qué es estarlo.
Algunos datos a tomar en cuenta:
•  Las mujeres nos sacamos la careta cuando estamos indispuestas. Es como si la hipocresía y la falsedad de la que tanto nos acusan, desapareciera por unos días.
•  Estamos emocionalmente inestables: el mundo se opaca, se vuelve gris y todo se convierte en un gran pretexto para angustiarnos y llorar.
•  Perdemos la capacidad de memorizar (tal vez se deba a que nuestra preocupación principal está vinculada con la forma de administrar de la manera más efectiva los apósitos).
•  La puntería se desequilibra (en este período se ve afectada la motricidad fina y es cuando solemos perder precisión para marcar los números en el celular y le chingamos al teclado).

Impuesto al vientre
Una vez por mes la naturaleza nos recuerda que somos mujeres. Dios así lo dispuso: “Tú parirás con dolor”, y además “deberás pagar un impuesto cada 28 días si quieres llevar un hijo en tu vientre”, “a algunas se les adelantará y gastarán más dinero en toallitas femeninas y a otras se les retrasará y gastarán más dinero en Evatest”.

No al feminismo
Ser mujer es definitivamente más complicado que ser hombre. Y esta diferencia muchas veces nos pone en desventaja.
Es que todo pareciera indicar que las mujeres tenemos sólo tres semanas por mes de vida útil. Hay una en la que quedamos out, o mejor dicho hay una en la que la vida nos deja out.
Por eso yo insisto en reflotar el Día Femenino. Y no sólo eso: también propongo que el Ministerio de Salud nos otorgue un subsidio por incapacidad, y si es necesario, que nos encierren en una cápsula que nos impida el contacto con el mundo exterior.
Sin embargo, no estoy teniendo suerte, cada vez que lo comento me dicen lo mismo:
–¡Salí, loca, seguro que estás indispuesta!



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