Nos encontramos a la mañana temprano, después de que dejó a los chicos en el cole. Estaba radiante. De muy buen humor.
Enseguida a trabajar. A transformarse.
Le encantó su personaje.
Propuso alternativas todo el tiempo.
Jugó. Se divirtió y nos divirtió con sus múltiples rostros.
Mucho foco, mucho entusiasmo, mucha alegría.
Pudimos conocer otra faceta también. Quizás no tan visible.
Una persona sensata, humilde, cuidadosa, protectora, discreta, que sabe a que “juega”.
No confunde ni se confunde.
Quedamos asombrados!
¡Gracias, Vero!