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Desilusión
por Juan Alberto Badía


¿Cuáles son las peores desilusiones?

Las que parten de una proyección del sueño despierto, cuando soñás despierto, lo que yo hago habitualmente, soñás más dentro de lo posible que oníricamente. Oníricamente podés ir a cualquier lado, pero cuando soñés despierto proyectés, lo hacés con alguna base de sustentación del sueño, proyectés algo que verdaderamente estés deseando, estés queriendo que pase. Cuando yo proyecto así, proyecto desde un lugar íntimo de mucho deseo; cuando esto no se cumple, que es lo habitual, me provoca una gran desilusión, afectiva, profesional. En general, el no poder cumplir con un sueño de los que proyecto despierto y al que le pongo todo, toda mi energía, me provoca una gran desilusión.

¿Cuál fue tu mayor desilusión?
Quizás el no haber podido reemplazar a mi papá y a mi mamá sosteniendo, como ellos lo hacían, a toda la familia, el no poder tener las mesas del domingo tan grandes como ellos las tenían. Alrededor de ellos nadie se preguntaba si se debía o no se debía, si alguno tenía alguna dificultad ellos eran los unificadores absolutos. Cuando fallecieron yo me hic cargo, en este sueño despierto, del legado de mantener eso y no tuve capacidad de hacerlo. Esa fue una gran desilusión.¿Sos de plantearte objetivos imposibles de realizar?
No, los imposibles los dejo de lado, los imposibles y los objetivos que perjudican a terceros los dejo de lado. Yo soy muy agradecido con el dinero, lo único que quiero del dinero es que no me preocupe. Lo que sueño, lo sueño bastante dentro de lo posible, además porque me gusta mucho que se cumpla, me encanta proyectar y que se cumpla. La satisfacción que a mí me da cuando se cumple algo de lo que pensé o proyecté, es muy grande y no la dejo escapar. No me desilusiono muy seguido.


¿Has desilusionado?
Intento que no, pero sí seguramente lo he hecho. Intento no desilusionar porque al prójimo lo tengo muy presente todo el tiempo, desde el acto más chiquito de alguien que tiene la ilusión de verme para sacarse una foto hasta lo que tiene que ver con lo más profundo, mis hijos, mi familia, mis compañeros de trabajo, mis amigos. Sé muy bien que tengo un rol importante en todos esos casos, que genera ilusión. Por lo tanto trato de no desilusionar. Ahora, cuando algunos proyectan cosas en mí que yo no puedo dar o que yo no soy, no reparo en decirlo y si genero desilusión, mala suerte. Pero no hago muchas cosas que no quiero hacer en pos de no romper la ilusión en los demás.

¿Te desilusionaste con respecto a vos mismo?
Yo soy muy vocacional, tengo mucha vocación por lo que hago profesionalmente. Como lo hago mucho, lo respeto mucho, porque temo no tenerlo, entonces muchas veces he dicho no, o he tenido reparos en hacer cosas para no desilusionarme, para no ir detrás del dinero o de cosas que me dieran más popularidad. Quizá la desilusión que tengo conmigo mismo es que el tiempo no se pueda volver atrás para hacer lo mismo con mis hijos y mis amigos, porque he trabajado mucho el tema de mi vocación y de mi trabajo, le he dedicado análisis, devoción, y he dejado como algo tácito el amor hacia mis hijos, hacia mis amigos y no lo trabajé tanto como trabajé esta otra lista mía. Por lo tanto, si hay alguna desilusión es que el tiempo no puedavolverse atrás para cambiar algunas cosas, sobre todo el haber elegido priorizar el trabajo por encima de esas otras cosas.

Como país, ¿pensás que nos hemos desilusionado muchas veces?
Muchas veces, sí, yo soy un tipo que se ilusiona fácilmente, o se ilusionaba fácilmente, creo mucho en la potencialidad de la tierra y de las personas que habitan en este país y siempre la sobreestimé, siempre creí que era una cuestión coyuntural que estuviéramos así y me he dado cuenta de que no, que es una cuestión cultural, y que hay que cambiar cosas relacionadas con la educación, un trabajo largo y tedioso, que ya me ha desilusionado. Y también mi apreciación sobre la realidad me ha desilusionado un poco, con recursos naturales y con gente que tiene buenas características no alcanza si no hay buenos directores de equipo y una buena educación para ordenarlos y organizarlos y saber qué cosas nos convienen y qué cosas no. Así que sí: me he desilusionado muchas veces, aunque sigo ilusionado en que las cosas van a estar mejor.