En la segunda mitad del siglo XX, la mujer accede masivamente al mundo del trabajo, la ciencia, la cultura y la política. Hoy observamos que una gran mayoría de mujeres se vuelcan a trabajar, hacen carrera y ocupan distintas posiciones en el mundo laboral. En contraste con ellas, también hay mujeres que desean dedicarse con exclusividad al cuidado de la familia y de la casa, alejadas del mundo del trabajo. Este contraste, ¿es contradictorio? No, porque en la actualidad no hay una única manera de ser mujer. De este modo, al trascender esa única posibilidad anterior de ser esposa y madre, hoy se abren para la mujer varios modelos entre los cuales elegir.
Un grupo numeroso de mujeres integran el desarrollo profesional con la constitución de una familia. Algunas trabajan como profesionales y empresarias, muchas como empleadas, no siempre bien remuneradas, pues a veces la ganancia es inferior a la del hombre en el mismo cargo. El deseo del propio desarrollo personal y la necesidad de orden económico se entremezclan, para ellas, en proporciones bastante variables que dependen del contexto socioeconómico en el que se desenvuelven. En ocasiones, primero terminan sus carreras o se afianzan laboralmente postergando la maternidad para buscar el momento oportuno. En otras, disminuyen sus actividades laborales por un tiempo para dedicarse mejor a la crianza.
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