Pido permiso para instalarme en este foro a intentar alguna reflexión acerca de la interacción posible (¿posible?) entre la psicología y los medios de comunicación. Estos han crecido en nuestro país, como no podía ser de otra manera, de la mano de la historia. Una historia marcada por la alternancia de períodos democráticos y dictaduras militares. Especialmente la última de estas (y ojalá así sea en el sentido pleno de la palabra) instaló de un modo fuerte la palabra represión. Fue un período en el que no se podía hablar libremente, ni se podía opinar.
Esta imposibilidad ha sido crucial en el estado actual de nuestros medios, ya que, en primer lugar elevó la opinión a un altísimo y tal vez exagerado nivel y, en segundo lugar y a modo de formación reactiva, ha generado la casi obligación de opinar sobre todo y sobre todos. Incluso de aquellas cosas que desconocemos. |