Verónica Varano
Sobre libertad, exigencia y religión.
Por Diego Kancepolski
¿Te analizás?
Me analicé.
¿Por qué fuiste?
Cuando me separé. Por la separación.
¿Qué te pareció?
Me encantó. El primer close up que tuve con el análisis fue cuando empezó mi hijo mayor la terapia, también fue por este asunto de la separación, y cuando lo llevamos surgieron otros temas que no tienen que ver con esto de la separación y me encantó cómo se trataron, cómo se charlaron, cómo se resolvieron. Y me resultó súper interesante, me pareció una ciencia muy exacta.
¿Te acordás la primera sesión?
Sí. A mí me cuesta mucho hablar. Hablo mucho pero no digo nada. En realidad no hablaba de lo que me pasaba. Yo siempre escucho, no hablo. Para mí, el silencio es una cualidad.
¿Cuál fue tu último sueño?
Es raro. Antes de dormir… No, recién. Uno de mis chiquitos, los más grandes entran a las 7.40, y la chiquita entra a las 8, en esos 20 minutos dormito. Y sueño medio despierta. Y siempre en el sueño resuelvo mis situaciones. Y soy conciente de eso, me levanto con la solución. Eso está buenísimo.
¿Es un ejercicio?
Sí, desde chiquita. También me pasa cuando me baño. Tengo un problema, cuando me voy a bañar me quedo horas debajo del agua y me hace súper bien.
¿Qué pensás que pasa cuando uno se muere?
Cuando uno se muere… qué tema.
Vos hablaste de mística.
Sí, es un tema difícil. No es para que hable una sola persona. No podría dar un discurso acerca de eso. Creo que es un tema intercambiable y está en constante movimiento para mí. Creo que hay una vida diferente, superior, más allá. No le puedo poner palabras. Lo tengo en el sentimiento y no lo puedo poner en palabras. Es difícil de explicar. Porque siento que uno puede retroceder y avanzar en el tiempo y uno está en determinado lugar a determinada hora, o no. La vida y la muerte están en constante movimiento en realidad. Es muy difícil de explicar.
¿Qué pasaría en tu vida si fueras inmortal, si no existiera la posibilidad de morirte?
No, no me cabe esa posibilidad porque realmente es distinto. Creo que la dinámica sería otra.Al menos la muerte tal como la concebimos.
¿Cuál fue la última vez que lloraste?
Soy sensible. Puedo llorar por un libro, una película, por alegría, tristeza. Pero llorar, llorar de tristeza, que te brotan las lágrimas… en una situación de pérdida.
¿Pedís ayuda?
Sí.
¿Qué fuiste cambiando que no te gustaba a lo largo del tiempo?
Antes era más rígida. Ahora soy más contemplativa conmigo y con los demás. Creía que las cosas eran de un modo y ahora pueden ser de un modo o de otro.
¿Te arrepentís de algo?
No.
¿Planificás o improvisás?
Planifico de un modo especial. Soy muy pensante. Siempre tengo como un archivo. Entonces voy archivando. Cuando tomo una decisión está el archivo de la decisión tomada. Tal vez si me pongo a analizar, sé perfectamente por qué, pero no ocupa espacio en el momento de la decisión.
¿Machista o feminista?
En el medio.
¿Tu ambición de chica?
Una casa en la playa.
¿Un buen recuerdo?
Ver a mis hijos reírse.
¿Un mal momento?
Algún susto por lo que podría haber pasado.
¿Tu refugio?
Mi casa.
¿Tu momento de mayor orgullo?
Ay, cuando los veo cantando a fin de año en el colegio, me mata eso.
¿Tu inspiración?
La naturaleza me inspira. En realidad, tengo muchas cosas que me disparan el imaginario. La música me inspira mucho.
¿Tu más grande desafío?
No tengo.
Fragmento de la entrevista “asociacion libre”.
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